POR AQUÍ Y POR ALLÁ

POR AQUÍ Y POR ALLÁ
Vaya vaya, amigos míos. Se está acabando el mes de agosto y empieza a escasear la gente por aquí. Debe ser que muchos ya se han ido por terminar las vacaciones. Eso sí, los que aún quedan, aprovechan la playa aunque el tiempo no acompañe. Debe ser que quieren sacarle el máximo al dineral que se han gastado por el alquiler del apartamento. Porque les sangran que es un gusto. No me extraña que aunque el número de turistas haya aumentado, los gastos de ellos hayan disminuido. Deben pasarse el día ahorrando para poder acabar el mes por los excesivos precios de los alquileres.

Pues bien, mirando por aquí y por allá, he encontrado algunas cositas muy lindas. Algunas cuando se olvidan algo en el coche y bajan a por ello, no se ponen casi nada encima pensando que es un minuto y, claro, ahí está el amifo Fantasy preparado con su cámara digital y su zoom para inmortalizar el momento. No creáis que esto ocurre muy de vez en vez, sino que es más a menudo de lo que parece. Os ofrezco un caso en el que la chica no se molestó en ponerse nada encima o, quizá es que era en el coche donde se dejó la ropa, vaya usted a saber.

Otras de las situaciones curiosas y aprovechables es visitando la zona de juegos infantiles. No os podéis imaginar las mamás que acompañan a los niños y niñas cómo están de buenzas. Y algunas también se sientes niñas y juegan con las hijas a todo lo que hay por ahí. Especialmente en los columpios -que algún día se los cargarán de tanto peso-. Claro que si no llevan braguitas la cosa se pone interesante...

Las hay que tienen una frescura tremenda. No les importa nada. El otro día tuve que ascender los tropecientos pisos de mi bloque de apartamentos porque estaba averiado el ascnsor. Pues bien, iba ya casi exhausto de tanto subir, peldaño a peldaño, cada vez más despacito, cuando oigo conversación entre dos mujeres más arriba de donde estaba yo. Por lo que hablaban se podía suponer -al menos eso me parecía a mí, mente calenturienta-, que llevaban poca ropa, pues se estaban diciendo algo así como "...pues los pechos los tienes muy bien puestos...". Eso fue para mi la señal y preparando la cámara y con gran sigilo, seguí subiendo a hurtadillas preparado para sacar la foto si se presentaba la ocasión. ¡Y vaya si se presentó! Aquí os dejo a la vecinita en el umbral de su puerta tal como vino al mundo... pero más crecidita:


Cuando usas el zoom de la cámara y la diriges a las ventanas o balcones cercanos te puedes encontrar con cosas admirables. Ayer mismo practicando la "fotografía al natural y a distancia", jajaja, pude sacar dos motivos interesantes:
El primero fue adentrarme -es un decir- a la cocina de una vecina y pillarla en plan de ama de casa cocinando, pero ¡vaya modelito que llevaba la tía!. ¿Cocinará siempre así? Fijaos:

Y el segundo motivo fue en un baño de una vivienda cercana. Allí sé que viven dos hermanitas -no de la caridad desde luego-, que están para comérselas una a una. Parece que se habían bañado las dos juntas y estaban holgazaneando en el fondo de la bañera ya sin agua. La verdad es que la composición que formaban era digna de portada de revista:


Y esto es todo lo que os puedo contar hoy. Veremos si este fin de semana vienen más amigas de mi hija -espera a unas cuantas amigas que ha invitado el fin de semana a pasarlo con nosotros-, y podemos volver a repetir la trampita de la ducha.

¡Hasta la próxima amigos!
EL BAÑO DE MI APARTAMENTO
El baño de mi apartamento no es nada especial, no os creáis, es un cuartito minúsculo con una ducha cerrada y el resto apretado y mal distribuido, como ocurre casi siempre que se quiere obtener el máximo de preovecho en pequeños espacios. Ahí no puedes hacer ejercicio ni poner una bici u otro aparatito de gimnasia: nada de nada. Un día probé ha hacer algo de gimnasia bien encerrado en el baño -no quería que me vieran los michelines subir y bajar-, y cuando abrí los brazos en cruz, con una mano tiré las múltiples botellitas que las mujeres de la casa guardan en la repisa del lavabo, y con la otra me di un golpe en la mampara de la ducha que aún recuerdo el dolor quepadecí. Así que de ejercicios en el baño nada, los reservo para la habitación que, aun siendo también justita, algo se puede hacer.
Lo especial del baño del apartamento no está en su interior sino en que está situado frente a otro cuarto que apenas usamos y, con un poco de suerte, desde él se puede ver sin obstáculo alguno a quien se ducha si es que no atranca la puerta. Como resulta que al usar agua calentita, el vapor que produce llena enseguida el pequeño habitáculo del baño llenando de vaho el espejo y todo lo allí existente, los que usamos la ducha casi nunca cerramos la puerta para que el vapor salga con mayor facilidad. Al fin y al cabo está situado en un rincón del pasillo y no cruza nadie por las inmediaciones. Claro que si uno se mete en el cuartito frente al baño, como os decía antes, las "vistas" pueden ser magníficas.

El otro día mi hija invitó a una amiga de Barcelona a pasar unos días con nosotros. La niña no está nada mal y es muy simpática. Van a la playa por las mañanas y, hacia la hora de comer, vuelven a casa: se dan una ducha y ya han hecho toda la faena de la mañana. Así es que yo me las ingenié para arreglar un cajón de la cómoda que estaba despegado y se caían las cosas constantemente. Lo llevé al susodicho cuartito, que lo tenemos como trastero, y me dispuse a pegar el cajón cuidadosamente. Claro que no olvidé ala cámara fotográfica por lo que pudiera pasar.
Y paso: al cabo de unos minutos llegaron las chicas, mi hija cedió el turno de la ducha a su amiga y le dijo que no cerrara la puerta porque si no parecería que estuviese en Londres en plena niebla sin poder verse al espejo. Lo oía yo y me preparaba para la sesión fotogréfica disimulándome entre las cosas del cuartito. La chica, sin saber que era captada por mi cámara, se duchó. ¿Os habéis fijado que cuando las mujeres -no todas- se duchan, no pueden reprimir el hacer como si posaran para una revista?

Aquí os pongo las fotos que saqué ese día y una más de otra amiga que subió a ducharse porque en su apartamento tenían una avería del agua.
HA CAMBIADO EL TIEMPO
Sí amigos, el tiempo ha cambiado con un bajón de temperaturas que no hace agradable la estancia en la playa. Así que hay que sacar el máximo provecho del apartamento.
Es tiempo de ver la tele y las pelis que me traje bajadas de internet, esas que te bajas y que casi nunca ves dejándolo para mejor momento. La ventaja de este clima de estos días es que las noches son fresquitas, recuperamos el uso del pijama y nada de dejar la ventana abierta del todo, al menos en la madrugada hay que levantarse y casi atrancarlas para seguir durmiendo.
He descubierto las ventajas del balcón del apartamento. Hasta ahora había aprovechado bien las "vistas" desde las ventanas; vistas a otros apartamentos vecinos como habréis podido ver en los artículos anteriores. Pero nunca había explorado las posibilidades del balcón. Ayer, harto ya de pelis, de reportajes de naturaleza y animalitos en la tele, salí al balcón a tomar el aire. ¡Jo, lo que me encontré! Cerca de mi balcón, en otro situado en un edificio colindante, me veo a una chica haciendo poses muy sugerentes. Rápidamente busco en la bolsa de la playa -arrinconada estos días- los "útiles" playeros que acostumbro a llevar: gafas de sol especiales, prismáticos para ver a distancia, cámara digital baratita por aquello de que la arena la estropee... Encuentro los prismáticos y salgo de nuevo al balcón.
Allí estaba la niña en su balcón con ganas de enseñar todo lo apetecible -que era mucho- de su cuerpo serrano. Me di una buena ración de vistas hasta que, pensando en "inmortalizar" el hecho, porque luego lo cuentas a los amigos y les cuesta creerlo, busqué la cámara fotográfica, la buena, para sacar alguna fotito.
Como veréis más abajo la niña merecía un buen reportaje.

Luego os contaré otra pequeña historia relativa al baño del apartamento.
¡Hasta luego amigos!
VECINITAS
Hola amigos calenturientos:

Lo de calenturientos es por el calor veraniego, no vayas a pensar mal. Al menos yo estoy pasando más calor del deseado, ¿y tú? Quizá me leas desde lugares donde ni tan siquiera es verano, sino invierno... ¡qué gozada! Aquí en España y más concretamente en el litoral del Mediterráneo, hace calorcito. Este calor nos estimula las meninges y nos hace desear -más si cabe- las fantasías con la pareja -o con quien se ponga delante, jajaja.

Esto de vivir en un bloque de apartamentos tiene sus ventajas, no creas. Por la ventana que te asomes ves a diferentes apartamentos, diferentes ocupantes, diferentes mujeres. Os conté lo de mi vecinita de enfrente y os envié las fotos que le saqué, pues ahora he conseguido divisar a otra chica de otro apartamento vecino que está como un tren.

La chica debe ser actriz porno o algo así, pues se exhibe por casa de cualquier manera. Me di cuenta de ello el otro día cuando estaba en la cocina preparando unos aperitivos. Oigo música por la ventana y me fijo que en otro apartamento, frente al mío, una chica iba en braguitas por la casa, ¡¡uauuuu!! Y yo sin haberlo visto antes cuando ya llevo aquí muchos días. Pero esa vez no tuve suerte, no la pude fotografiar.

Estuve esperando mejor ocasión cámara en ristre por si se presentaba, hasta ayer que me la veo en plena sesión fotográfica en su propio apartamento -lo supongo porque además de las poses que hacía la chica, se captaban los fogonazos de la cámara-. La sesión le duró un buen rato y yo sólo pude sacar las fotos donde ella se colocaba -a indicación del fotógrafo, supongo-, frente a la ventana. Así que preparé la cámara zoom incluído y ¡¡zas!! Una y otra. Luego ya se sabe, compruebas que unas han quedado mal enfocadas, otras cortadas por los nervios, pero bueno, alguna sí que se puede ver.

Ahí os las dejo para que veáis que, a veces, el veraneo puede ser una tortura, jajaja.

Saludos y hasta otra experiencia.

VISTAS DESDE MI CASA
Hola amigos:

Los apartamentos tienen sus ventajas -pocas más bien- y sus inconvenientes -los más-. Por ejemplo, suelen ser tan pequeños que casi no cabe una familia con hijos. menos mal que, en mi caso, éstos están ya creciditos y cada uno en su sitio, es decir, fuera de casa, porque de no ser así sería complicado distribuirse por el apartamento.

Claro que no todo son inconvenientes, como os decía al principio. La otra tarde, en plena hora de la siesta -¿no sabéis que es eso de la siesta?, pues el descanso que se hace después de comer. Se usa más en las zonas calurosas como el sur y suroeste de España, por ejemplo-, me acerco al baño apremiado por la necesidad de dar salida a los múltiples refrescos que tomé en la comida, y oigo ciertos gemidos a través de la ventana del baño. Venían del apartamento vecino -el de enfrente- pero apenas podía alcanzar la ventana por la que suponía venían los crecientes gemidos.

Apenas terminé con mi necesidad -la primera de ellas, pues enseguida me sobrevino otra, jajaja-, busqué en otra habitación de mi apartamento tratando de tener una visión del "asunto" que provocaba los gemidos. Pero no tuve suerte: estaban echadas las cortinas y sólo pe pude contentar con el sonido en directo. Claro que con eso, con el sonido, me puse a 100. Lo pagó la parienta que, dicho sea de paso, también había captado la melodía y estaba ya en plena forma. Tuvimos una siesta monumental y dichosa. Para que veáis que lo que parece un inconveniente puede ser una ventaja según en qué circunsatancias.

Esta anécdota me dio pie para estar preparado en las siguientes siestas, preparé la cámara digital en lugar cercano a la ventana que, de conseguir que no estuviesen las cortinas, me posibilitaría una buena vista.

Y ocurrió a las pocas tardes después: estaba yo casi dormido en pleno descanso cuando creí oír ciertas voces provenientes del apartamento en cuestión. Pasé a la habitación contigua, me armé de la cámara y disimulado entre los pliegues de las cortinas miré al apartamento de enfrente. En efecto, hoy no estaban las cortinas echadas por lo que la vista era total. Parece que habían acabado ya la "faena" -o no habían empezado, vaya usted a saber; quizá no lo había oído adormilado como estaba y me había perdido la función-. El caso es que aguardé unos minutos y pronto vi a la vecina que, con el batín puesto, parecía que se estaba exhibiendo a su pareja. -En mi interior me imaginaba que se estaba exhibiendo para mí, para el que miraba y ella lo sabía-.

Saqué un buen puñado de fotos aunque muchas quedaron mal por el nerviosismo que me producía la situación, temiendo que pudiese verse a través de las cortinas -o quizá me veía y seguía áun así la exhibición, lo cual me ponía más nervioso si cabe-.

Os pongo debajo unas cuantas fotos que pude sacar de la vecina y, como comprenderéis, esa tarde también tuve una buena sesión de sexo con mi mujer. ¡Vaya con la vecinita!




VISITA AL CHALÉ DE MI AMIGO RAMÓN
Hola amigos:

El otro día fuimos de visita -el verano es tiempo de cumplir con los compromisos-, al chalé que tiene mi amigo Ramón en el campo. Así variamos el escenario, no siempre estamos en la playa.

Si os soy sincero, a mí poco me gusta la playa, realmente lo único apetecible de la playa -al menos para mí- es contemplar como ya os conté las bellas estampas de las chicas en paños menores -cuando los llevan-. Pero la arena que se pega continuamente a la piel, el agua que muchas veces está demasiado fría o demasiado cálida, y sobre todo las grandes aglomeraciones, me ponen cabreado.

Leía hoy en la prensa que algunos turistas, especialmente de la zona central de la península, tienen la mala costumbre -o buena, vete tú a saber-, de acercarse a primera hora de la mañana a la playa cuando hay poca gente aún, plantan la sombrilla y una esterilla y se vuelven a casa -que suele estar bien cerca, en alguno de los múltiples apartamentos que hay frente a la costa. Cuando ya la parienta decide acudir a la playa, incluso si es por la tarde, tienen el sitio "guardado". Este truco se está empezando a "contestar" por otros turistas y, no me extrañaría, que dentro de poco desaparezcan sombrillas y demás. Ese es -o será- el precio del truquito para tener un espacio a la hora deseada.

Bueno, a lo que íbamos, que no era la playa el escenario de este artículo, sino el campo. Al menos el chalet de mi amigo Ramón que, por cierto, tiene una hija que está como un tren. Tal es así que yo -precavido y calentorro que uno es-, cargué la cámara digital junto con otros muchos enseres que me hicieron cargar al coche -no sé para qué tantas cosas cuando se entiende que vamos invitados a comer y, por lo tanto, no hace falta llevar apenas nada-, preparado para "inmortalizar" a la hija de mi amigo si la ocasión se prestaba.

¡Y vaya si se prestó! Después de comer -una estupenda paella hecha por mi amigo que, otra cosa no, pero lo que es cocinar...-, cada uno se fue a descansar -la famosa siesta del mediterráneo- a donde podía. Mi amigo y su mujer fueron a su habitación, a nosotros -parienta y el que suscribe- se nos ofreció otra habitación cercana, y la "niña" cogió una tumbona y se perdió por el jardín.

No veas que siestecita hice, de dormir nada de nada. Además de que el calentamiento que ya llevaba después de contemplar a la "niña" durante varias horas, de achicar cierta dureza que durante la comida me provocaba la niña con sus posturitas -y su bello cuerpo apenas sin ropa-, me animaba a buscarla así como por la musiquita que ella tenía puesta, a modo de reclamo, y se oía desde nuestra habitación, decidí por fin salir al jardín. Eso sí, provisto de la cámara para "sacar unas fotos de las magníficas plantas que tienen en el jardín", jajaja.

No os voy a enseñar las fotos a las plantas, que las hice, claro, sino las fotos de la "niña" en cuestión. Mirarlas y veréis como tengo razón al decir que fue un "martirio" ese día en el campo.

Hasta otra amigos.

Aquí las fotos de la "niña":
ANTOJO NOCTURNO
Hola amigos:

El otro día mi mujer invitó a una amiga a pasar unos días en casa. Sí, por eso de que es del interior y no va mucho a la playa.

La chica -que está muy rebuena la jodida-, no hace más que exhibirse en todo momento. Pero no creáis que lo hace en la calle al pasear, en la playa; no, no sólo en esos sitios, sino que en casa también.

Como resulta que es aficionada a la fotografía -aunque no a las fotos que a mi me gustan precisamente-, trae consigo una cámara para recoger lugares y ambientes que luego ella en su estudio;eso promete- retocará y nos las enseñará. A lo mejor resulta que tiene éxito y colaboramos en la obra de una artista.

Os cuento una anécdota enjundiosa que ocurrió la otra noche:

No sé si sería por el calor, que esa noche en cuestión, era sofocante, o por su afán de exhibición. El caso es que a media noche se levanta y se pasea por la casa, ¿en busca de alguna bebida refrescante? No lo sé, pero lo que sí hice yo fue aprovechar la circunstancia y, con su propia cámara fotográfica, tomarle unas cuantas fotos.

Las pasé al ordenador y os las ofrezco para que veáis lo buenaza que está y los sufrimientos que me hace coger por tenerla tan cerca pero sin tocarla.

Esperaremos a mejor ocasión, no lo dudes amigo.

Hasta otro rato.

Fantasy

Estas son las fotos del antojo nocturno de la amiga de mi mujer:
A modo de introducción
Pues sí; los calores veraniegos inducen a otro tipo de "calores", la líbido se incrementa por dichos calores -digo yo- y también por las "vistas" en todo momento y escenario:

En la calle las chicas van con tan poca ropa que ves casi tanto como imaginas.
En los supermercados las ves moverse, estirarse para alcanzar algo, agacharse para buscar algún artículo... vamos que te olvidas de lo que habías venido a buscar.
¿Y en la playa? Aquí ya no hay excusa, cada vez más se ven los top-less y, claro, uno se fija en los pechitos -o pechazos-, y no ve el resto. Se tumban mirando al cielo y se tapan los ojos y la cabeza para eludir el fuerte sol, pero se dejan lo máximo de piel descubierta ante el sol... ¡y ante tu vista! ¿Y cuando deciden darse la vuelta y tostarse por la espalda? Tienes que estar muy atento porque es el mejor momento, los pechitos -o pechazos- se yerguen, se mueven -quedan tersos y elevados o cuelgan hondamente, que de todo hay- ellas se dan la vuelta y ¡hala! cambio de lado para el tueste. Tú te quedas maravillado de los movimientos pectorales y pasas revisión a los muslos -no observados hasta entonces- y al culito -o culazo-. Los hay de muchas formas y volúmenes: unos ajustaditos y respingones que parecen ser lo más elevado en esa postura de la chica en cuestión, otros aplanados que parece se han esparcido al dejar el músculo destensado. En fin, todos son dignos de obervar.

Llega otro momento importante, cuando se cansan de esta postura y se levantan: hay que estar muy atentos pues, como en el caso anterior, los pechos se elevan junto con el cuerpo -algunos parecen que se resisten a ser elevados y quedan colgando como si tuviesen deseos de no abandonar la toalla, jajaja-, y se sientan sobre la toalla.

Claro que no te puedes perder el momento en que se dan crema: esto es ya lo mejor de lo mejor. Abren la botellita con el mejunje y se echan un poco en la palma de una mano; se frotan con ella los brazos, los muslos, la tripa, los hombros, el cuello, la frente y, si están en top-less, ¡se frotan los pechos! A veces piensa si atreverse a ofrecerse a la chica a darle él la cremita... Pero claro, la parienta que está muy cerca de ti se pondría celosa.

En fin, que en esta época uno se nutre de abundantes imágenes que provocan a su vez abundantes deseos.

Otro día os contaré otras experiencias.

Saludos y ¡ojo con el exceso de sol!